Silencio lleno de música. Silencio no asustemos a los pájaros a los niños a las tortugas. Silencio para poder oír el canto de las ranas cómo el aire besa las hojas cómo el agua lagrimea sobre las lomas. Silencio no ahuyentemos los besos las risas los roces amorosos. Silencio lleno de asombro de calma de paz. Silencio lleno de partos de frutas de panes. Bello silencio sin gritos sin choques sin asco. Hermoso silencio lleno de silencio.
Y yo quiero quedarme con tu nube rosada. Bañarme sumirme beberte pintarme. Pero no, es imposible. Seguís rosado impertérrito. Fresco. Bello a más no poder y con ese airecito a frágil. Esa actitud de mirameynometoques. Y sos fuerte como un león rosado. Como un huracán. Sos muchos. Una majada una manada una jauría rosada que me devora los ojos y el alma.
... ¿o un palomo? Construía su nido en una cornisa, en pleno barrio de Buenos Aires, y me dejó ahí, quieta, parada, maravillada. No era muy experto en nidos, este palomo. Pero era tan lindo... Su torpeza, sus giros de cabeza para ver qué era eso que estaba ahí abajo, a un costado, viendo cómo él armaba su casa. A veces, también hay magia en pleno barrio.